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sábado, 4 de agosto de 2018

Reconstrucción-Antonio Orejudo (2)



*Esta reseña apareció en Mi Nueva Edad:

https://www.minuevaedad.com/actualidad/2018/8/2/el-libro-del-mes-reconstruccion-de-antonio-orejudo/

Título: Reconstrucción
Autor: Antonio Orejudo
Editorial: Tusquets
Número de páginas: 270
Año: 2005

Los poderes de la Gran Literatura

Reconstrucción, de Antonio Orejudo, posiblemente sea la mejor novela española que se haya escrito en los 18 años que llevamos de siglo XXI. Y esta afirmación no esta formulada a la ligera. Se trata de un texto apasionante, un ejercicio textual y narrativo de primera magnitud, además de rabiosamente entretenido.
Es verdaderamente complejo encontrar alguna otra obra que se le aproxime, al menos entre las firmadas por ese grupo de escritores consagrados que ha perdido el don de la inspiración y que nunca tuvo la gracia de la literatura, por mucho que editoriales y grandes grupos comerciales se empeñen en mentirnos para hacernos creer lo contrario.
Por ese motivo, la novela de Orejudo es tan impresionante; porque representa una forma de novelar ubicada a años luz del tedio habitual del novelista español de estos momentos: no se refocila en el aburrimiento facilón de temas sobre la Guerra Civil (cada vez más manoseada y enmohecida), no se desliza en una autoficción pedante y complaciente, tan vacía como irritante, y por supuesto no presenta los tics habituales de las novelas de esos autores consagrados que escriben con el piloto automático puesto y despreciando a sus lectores.
Todo en esta Reconstrucción de Antonio Orejudo es Gran Literatura. Un mosaico complejo y deslumbrante de una época histórica oscura, la Europa del siglo XVI, la Europa de la herejía de Münster: la primera parte del libro en donde se narra con detenimiento este suceso es de lo mejor que se haya escrito en los últimos años. Y después nos embarcamos en la búsqueda de Miguel Servet, esa indagación literario-detectivesca sobre el personaje y sobre su enconada relación con Calvino, en un retrato que hubiera fascinado al propio Stefan Zweig (de hecho el texto de Zweig de Castelo contra Calvino es uno de los motores inspiradores de la novela).
La pasión narrativa de Orejudo es contagiosa, y lo que puede parecernos a simple vista una mera novela histórica, monumental, pero novela histórica al fin y al cabo, es mucho más que eso: se trata de un libro con claves, escrito en un código literario repleto de guiños meta ficcionales, un delicioso trampantojo que oculta reflexiones sobre la propia escritura y la creación, sobre los motores de la ficción, en una especie de puzle en donde nada es lo que parece.
De esta forma, se conforma una de las mejores novelas españolas, un regalo para el lector que encontrara la recreación de un mundo fascinante atravesado, además, por ese peculiar sentido del humor de Orejudo, con esa pasión por construir personajes inolvidables e insertarlos en el marco de historias perfectas.
Reconstrucción es puro entretenimiento, además de un enorme homenaje al oficio de escritor y recompensa al empeño de los lectores que buscan obras de calidad. Sin duda, para Mi Nueva Edad, no se trata sólo del libro del mes, sino del libro más adecuado para un mes como el de agosto, una novela que puede viajar con nosotros, que soporta sin inmutarse las tardes de canícula, las mañanas playeras y hasta las paellas del tres al cuarto.
Un libro que sabe sobreponerse a la vulgaridad del veraneo e, incluso, a la chabacanería de esos selfis de pies chapoteando al borde de las piscinas. Tal es el poder de Orejudo, de Reconstrucción y de la buena literatura.

martes, 24 de septiembre de 2013

Reconstrucción-Antonio Orejudo



LEGO NARRATIVO

Reconstrucción, novela de Antonio Orejudo, es, para mi gusto, una de las mejores novelas españolas escritas en el primer decenio de los años 2000.

Ambientada en la Europa del XVI, mal llamada “novela histórica” por algún sector de la crítica, ya que en cuanto a reflexión metaliteraria y constructo artificioso alcanza mucho más lejos de esa etiqueta, llegando a un cierto tipo, incluso, de autoficción. La primera parte del texto muestra un ambiente medieval con personajes ad hoc… pero las siguientes partes se tornan más detectivescas, tratando la narración de encontrar al autor de un libro publicado bajo las siglas MSV, que serán las del aragonés Miguel Servet de Villanueva. Debido a este libro, prohibido en esos momentos, la novela de Orejudo cede protagonismo a lo histórico y, mediante un recurso dialogado, nos cuenta parte de la vida de Servet hasta que fue condenado por Calvino a morir quemado en la hoguera por hereje, tras un polémico proceso eclesiástico.

En Orejudo, nos encontramos con una preocupación por la novela y por los mecanismos y resortes a la hora de narrar. No en vano, Orejudo es filólogo. La literatura se convierte así en materia de creación y de estudio. Por ello, resulta tan fascinante la estructura de Reconstrucción. El peso de la reflexión literaria lo atraviesa todo, y en cualquier lugar de la novela nos asalta una carga que invita a volverse sobre la literatura. Un buen ejemplo son los títulos de los capítulos: Conversación, que hace referencia a la oralidad que obsesiona a Orejudo; Tipos, referente a los tipos de imprenta con los que se construyen los textos; Teoría, expone toda una reflexión sobre la autoría; Expediente, aborda los recursos de narraciones en el interior  de otras narraciones; Reconstrucción o la función de la ficción literaria y la forma de generar historias… Así es la novela, repleta de claves por todas partes, y con la, reconocida por el autor, alusión en el titulo a Derrida, por supuesto, todo un estudio sobre la forma de contar, de narrar, de literaturizar.

Así, la obra se trata de una reflexión acerca de las funciones de la literatura. ¿Cuántas novelas hay en las novelas de Orejudo? En sus textos encontramos un híbrido, una mezcla de géneros, salpicados de la herencia cervantina: novelas insertadas en la trama principal. Al existir tantos relatos, muchos de ellos se colocan en líneas detectivescas, eróticas, humorísticas, picarescos, de aventuras…  Con Reconstrucción, es como si el lector fuera inventado a montar, varias veces y de diferentes maneras, un monumental lego literario.

Curiosamente, y después de sendos premios a sus novelas anteriores, de forma significativa, Reconstrucción no obtuvo ningún galardón. Eso puede dar que pensar acerca de lo que se nos plantea y la forma en que se nos plantea en la obra, quizás la más literaria y compleja de su autor y, por ello, alejada de los premios y, tal vez, la más desconocida y poco apreciada de sus novelas. ¿Por qué? En primer lugar, podría sorprender -de no conocer el espíritu de Orejudo y su carácter innovador- que el autor se oponga en diferentes entrevistas a que Reconstrucción sea encasillada como una novela histórica. Mantiene que no habla de historia pasada, sino de su mundo, de ahí se desprenderían la multitud de claves encontradas en ella. Y también repite en algunas declaraciones una afirmación contundente: el que cuenta las cosas en la novela es Antonio Orejudo, no un narrador, con las opiniones y visiones de Antonio Orejudo. Y el motor del texto es la lectura de Castelo contra Calvino, de Zweig, que le fascinó, no por lo que aparecía en primer plano, sino por la descomunal figura de Miguel Servet que atisbaba al fondo.

Con mucha diferencia respecto a las demás obras de Orejudo, Reconstrucción es su obra maestra. Son tan ricos, tan profundos los guiños metaliterarios y ficcionales que la atraviesan, con una estructura tan compleja y redonda que se cierra a la perfección, cuando muy fácil hubiera resultado un cierre en falso, que resulta prodigioso el desfile de personajes y la acumulación de información desperdigada que el lector va recogiendo para recomponer su propio puzzle literario en donde ningún personaje es quien dice ser ni lo que parece ser.

El resultado final es el de una pieza compuesta con un aspecto brillante, de gran aliento y calado, que concluye con grandes reflexiones e incide en los caracteres humanos y personales de la literatura como forma de subsistir en el mundo, pero también aboga por su independencia y entidad como materia inherente a los saberes humanos. Y es definitorio el primer capítulo, el que recrea la herejía de Münster con un desfile de tipos, de personajes, un pulso histórico a la narración en donde se escribe con dobleces y no se nos dice lo que se está contando, sino que se reflexiona sobre la prospección de la literatura en las almas, su poder a la hora de crear historias. Esta es una primera parte deslumbrante por su riqueza, por su ritmo narrativo, por su estructura dialogada y por esa vuelta de tuerca que representa: nos muestra un libro con voluntad de innovar, un texto que de inmediato se diferenciará de lo escrito hasta ahora en un ejercicio de originalidad arriesgada y muy contundente.

Y que no debería pasar desapercibido ante la tristeza del panorama literario actual.

La novela está cuidada en cada mínimo detalle y las piezas solo pueden encajar de una manera, de haberlas colocado de otra manera habrían arruinado el conjunto final. Las historias y los personajes se desdoblan, el multiperspectivismo narrativo, el polinarrador, los sucesos presentados desde diferentes prismas cuánticos, como deconstruidos en un cuadro cubista, para poder volver a ser montados y reconstruidos y así dotar de un sentido literario a la historia del fanatismo religioso europeo del XVI, junto a una galería de personajes con muchísima mayor entidad que los esperpentos que habían poblado las anteriores páginas de las primeras novelas del autor y que, resultando y funcionando en el hecho literario, ni de lejos adquirían el relieve que consiguen en Reconstrucción, donde no se supeditan al mero acto de narrar, contribuyendo con sus construcciones a un texto de relieve que se convierte en una fiesta de la narración. Un lego de la narrativa perfectamente ensamblado.