Mostrando entradas con la etiqueta Bucarest. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bucarest. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de agosto de 2019

Margo Rejmer-Bucarest. Polvo y sangre


*Esta crítica apareció en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/margo-rejmer-vision-de-bucarest-entre-el-polvo-y-la-sangre-de-la-historia/

Margo Rejmer: visión de Bucarest entre el polvo y la sangre de la historia

La escritora y periodista polaca Margo Rejmer ha escrito en Bucarest. Polvo y sangre, publicado por La Caja Books, un libro extraordinario para comprender la verdadera naturaleza de esa ciudad y de sus habitantes. Siguiendo la línea del maestro Kapuściński, y también la de la Premio Nobel Svetlana Aléksievich, en el libro se otorga la palabra a los personajes que vivieron las tres fases más recientes de la ciudad: la ominosa época de Ceaușescu, los momentos peligrosos del cambio, y la desesperanzadora etapa actual. Algunos capítulos, como el dedicado a la Casa del Pueblo, el de los perros callejeros, o los que dan noticia de la extraña Revolución que terminó con el fusilamiento del matrimonio de tiranos, resultan impresionantes merced a la forma en que están escritos: con apego al suceso histórico, sin desdeñar el lirismo, escuchando las voces de quienes importan. Por todo ello, hoy, en este Odradek de los viernes de Achtung!, hablamos de la Bucarest de Margo Rejmer.

Y lo primero que me viene a la cabeza a la hora de hablar de Bucarest es mi estancia en esa ciudad, hace ya mucho tiempo: allá por noviembre y diciembre de 1991. Llegué en un ferrocarril-tortuga que tardó más de un día en unir Sofía con la capital rumana. Era de madrugada y mi compañero de compartimento, un estudiante de canto, se asustó mucho ante mi inconsciencia turística. Me insistió en que la ciudad era muy peligrosa.
Los problemas de entonces, esos que acechaban en la mente del cantante de ópera, y que me podían afectar, eran la alta posibilidad de sufrir un robo, y una violenta manifestación de mineros que amenazaba con sembrar el caos en la ciudad. Además, la estación, aquella Bucuresti Nord de enigmáticos nombres anunciados en sus paneles, trenes a Constanza o Baia Mare, no era segura para un descerebrado como yo.
Margo Rejmer, autora de Bucarest. Polvo y sangre.
El muchacho hizo gala de la amabilidad rumana y me acompañó hasta que me registré en un hotel. Al día siguiente me mudé a una habitación en una casa particular administrada por el servicio estatal, pero eso ya forma parte de otra historia que no tiene cabida aquí.
Con este recuerdo bucarestino, que puedo unir al de las Navidades de 1989 en una pensión londinense, aún retengo el nombre, Royal Court Lodge, y su montaña de tostadas para desayunar mientras veíamos las imágenes de la BBC en donde iban dando noticia de la Revolución que se había desencadenado en Bucarest, hasta que el día 26 de diciembre, el mítico Boxing Day británico, se me atragantó el bacón y hasta el zumo de naranja con las imágenes del fusilamiento de la pareja de sátrapas comunistas: Nicolae Ceaușescu y su esposa Elena Petreșcu —viceprimera ministra, doctora en química y, al parecer, casi analfabeta— eran ajusticiados sin miramientos.
Instantánea de la ejecución del matrimonio Ceaușescu.
Mi paseo por las desiertas calles londinenses ahogadas en el día festivo estuvo acorde con la desolación que me había producido, mejor dicho, nos había producido a los millones de europeos, el desenlace de aquella locura a la rumana. Pero si un país era capaz de doctorar en química a una analfabeta, mediante coerción, amenazas, corrupción, purgas, despidos y favores… entonces podía ser capaz de cualquier cosa al sumirse en un caos revolucionario, tal y como Margo Rejmer nos parece advertir en un capítulo de su libro acerca de la insostenible e insoportable arquitectura bucarestina: Algo oriental, algo demencial.
Mucho de eso hay en esta historia que, siguiendo el acierto con los títulos, la escritora polaca ha bautizado como Polvo y sangre. El polvo y la sangre del fusilamiento del Conducător, el polvo de una ciudad herrumbrosa y medio en ruinas, y la sangre de todo un pueblo sometido al comunismo, a la Revolución y a lo peor de la economía de mercado salvaje y desencadenada: mafias, drogas, prostitución, asesinatos, crímenes, corrupción…

El ciudadano rumano, actualmente, se encuentra indefenso ante el rugido de la historia, una historia que durante el siglo XX y esta parte del XXI ha sido como un drama en tres actos.
El primer acto se corresponde con aquella Rumanía comunista de Gheorghe Gheorghiu-Dej, porque, en efecto, antes de Nicolae Ceaușescu ya estaba otro desgraciado amargándole la vida a la gente desde su condición de Secretario General del Partido Comunista Rumano Presidente de la República, cargos a los que accedió Ceaușescu después de que la cirrosis se llevará por delante a su antecesor.
Gheorghe Gheorghiu-Dej.
De esa época comunista, de la era Ceaușescu, encontramos testimonios en el libro de Margo Rejmer que resultan casi increíbles si no supiéramos que en aquel desastre de país demencial todo era posible. Y todavía todo sigue siendo posible.
Portada del periódico El País en donde anuncia el final del Conducător  y su esposa.
Algunos de los disparates que se mencionan en el libro pueden ser tomados como meras ideas infantiles, como la de intentar enhebrar al régimen del Conducător la herencia de Trajano y DecebalTrajano, el emperador romano de origen hispano, como conquistador de los dacios —es decir, de los antiguos rumanos— y fundador de la Rumanía romana, y Decebal, el áspero rey de la tribu, prodigio militar y estratega, que prefirió el suicidio antes de caer en las manos romanas.
Decebal.
Un ejemplo de que todo es posible en Rumanía se encuentra en este doble binomio de búsqueda de una identidad, el conquistador que da gloria y el conquistado que, con su valor, genera la estirpe de sangre valiente. Tanto, que cerca de la ciudad de la localidad de Orșova, en una orilla rocosa del Danubio, se ha erigido la estatua de piedra más alta de Europa, 40 metros: dicen que es Decebal, pero si nos fijamos bien allí vemos al gran Jabba The Hut, el personaje de la Guerra de las Galaxias.


Disparates inocuos aparte, que pueden ser más o menos pintorescos o graciosos, otros asuntos que nos narra Margo Rejmer en el libro no tienen ni pizca de gracia, como la alianza del general Ion Antonescucon Hitler durante la Segunda Guerra Mundial y los 250 mil judíos deportados a Campos de exterminio, o el pacto posterior con Stalin, que hizo lo que le vino en gana con el país y con sus minorías.
Un par de sellos conmemorativos de Ceaușescu:


Sobre estos asuntos conviene recordar algunos textos del escritor rumano Norman Manea, exiliado en Estados Unidos y que entre sus temas trata el Holocausto, los movimientos migratorios caprichosos llevados a cabo por el estalinismo y la vida cotidiana y terrorífica durante el régimen comunista en Rumanía.
Norman Manea.
Destacan, entre su numerosa obra, El sobre negroEl regreso del húligan (una excepcional autoficción biográfica), los relatos de Felicidad obligatoria (título basado en la obligación que imponía el régimen comunista, todo el mundo debía sonreír porque Rumanía era el paraíso de la felicidad), El té de ProustLa guarida y un ensayo sobre los dictadores de elocuente título: Payasos, todos ellos editados por Tusquets.




Y ya que hablamos de Bucarest, y aprovechamos que el Dâmbovița pasa por la ciudad, no puedo dejar de recomendar La gran trilogía de Gregor Von Rezzori, compuesta por Un armiño en ChernopolMemorias de un antisemita y Flores en la nieve, libros en los que el autor nacido Czernovitz, en la Bukovina, nos muestra cómo era la Rumanía que formaba parte del Imperio Austrohúngaro y el Bucarest de esos años, especialmente en Memorias de un antisemita, la mejor de las tres novelas (editadas en un solo volumen publicado por Anagrama).

En los últimos años, el mayor culpable de aproximarnos literariamente a Bucarest ha sido el prodigioso Mircea Cărtărescu. A continuación os dejo un par de enlaces a críticas y análisis que he realizado en Achtung! de sus libros, para que complementéis la imagen de la ciudad que ofrece Margo Rejmer con la del escritor:
Y ya que hablamos de literatura rumana, esta panorámica:
Tampoco fue un acto nada inocente (ahora que ya nos hemos puesto al día sobre literatura rumana prosigo con el libro de Margo Rejmer), enviar como trabajadores forzosos a la construcción del canal Danubio-Mar Negro a todos los opositores del régimen, ya fueran intelectuales o campesinos, políticos o ciudadanos de a pie. En esto de la construcción de canales como sistema de reeducación, el comunismo ha tenido uno de sus puntos fuertes, como por ejemplo el Mar Banco-Báltico de Stalin, devorador de indeseables. Las víctimas del canal de Ceaușescu, a día de hoy, siguen siendo un misterio.
Dos imágenes de La Casa del Pueblo:


El sistema comunista rumano fue una inmensa trituradora. Una de las numerosas testigos a las que entrevista la autora declara:
Todos estábamos igual de indefensos ante el sistema”.
Esta era la idea política del Conducător, un país en el que, mediante la colectivización forzosa, es decir, el robo de sus pertenencias, ganado y cosechas a los agricultores, perseguía un objetivo:
que todo el mundo tenga lo mismo, una misma nada”.
Y una vez controlado todo el sistema, los resortes del Estado totalitario podían centrarse en su verdadero cometido, aniquilar cualquier voluntad de la población. En la ciudad de Pitești, a unos 120 kilómetros de Bucarest, y conocida por su excelente aguardiente de ciruela, se albergaba uno de los peores centros de detención del comunismo de Ceaușescu. Un superviviente de la cárcel de Pitești declara en el libro:
Creo que los métodos empleados en Pitești no existen siquiera en el infierno. Ni siquiera allí. Hay cosas que la mente humana es capaz de imaginar”.
Obviamente, este periodo ha dejado una huella profunda en los rumanos, que sin embargo prefieren olvidar, incluso soslayar. Sobre este curioso aspecto del comportamiento rumano, encontramos estas declaraciones en el texto:
Todos los rumanos somos fatalistas. La historia nos ha enseñado a sufrir. Nos ha preparado a la eventualidad de perderlo todo. Y aparte de esto, nos dividimos en idealistas y pesimistas. Los idealistas saben cómo debería ser Rumanía, pero al confrontar su visión con la realidad, viven amargados. Los pesimistas, por su parte, ni siquiera están amargados, sencillamente no alberga esperanza alguna”.
Como ya he comentado en la entradilla, uno de los capítulos más impactantes es el dedicado a la construcción de La Casa del Pueblo, titulado El panteón del dios rumano. Lo primero que hace la autora es definir la monstruosa construcción como:
un edificio con los atributos de un agujero negro”.
En efecto, porque Ceaușescu destruyó más de 7.000 casas de la parte alta de la ciudad, la más antigua e histórica, además de doce iglesias, dos sinagogas y tres monasterios. Se baraja que durante la construcción de la mole (el edificio administrativo más grande del mundo junto con el Pentágono) murieron cerca de diez mil trabajadores, aunque las cifras nunca han podido ser comprobadas. No es de extrañar, por tanto, que se afirme que el edificio de La Casa del Pueblo:
está levantado contra el ser humano”.
Por supuesto que hay quien se pregunta cómo los rumanos no se rebelaron antes contra su Amado Líder. En el libro encontramos una afirmación determinante:
Si tenía yo en mi piso seis grados de temperatura, ¿cree usted que iba a pensar en cómo rebelarme contra Ceaușescu o en como calentar el cuarto de baño para que mi hija no cogiera cistitis cuando iba a hacer pis?”.
Otro aspecto demencial lo encontramos en el capítulo dedicado al Decreto 770 que el primero de octubre de 1966 emitió Ceaușescu sobre la interrupción legal del embarazo. Obsesionado con un boom de la natalidad que llevara al país a los 25 millones de rumanos en el año 2000, el aborto pasa a ser reprimido con furia. Los abortos clandestinos se sucedieron, los nacimientos de hijos no deseados también, se incrementaron los huérfanos y las condiciones atroces en los orfanatos, los preservativos debieron comprarse de contrabando, y así nació toda una generación desdichada, la de los hijos del decreto.
Dos carteles de los Ceaușescu caracterizados como padre y madre del pueblo rumano:


Los abortos se realizaban en casa, muchas veces las mujeres se hacían ellas mismas los raspados; se usaban agujas de punto, se trasladaban grandes pesos para obligar a la muerte de los fetos, pero, aun así, cerca de tres millones de rumanos en el exilio, actualmente, son hijos del decreto, o hijos de aquellos hijos. Y en Rumanía, en el año 2000, eran 21 millones y medio de personas. El delirio del Líder generó un desastre: al caer el régimen y derogarse el Decreto, por cada 220 mil nacimientos se practicaron 127 mil abortos.
Tumba de los tiranos.
El segundo acto histórico bucarestino que nos trae la periodista polaca fue la Revolución que terminó con Ceaușescu. La autora se aproxima a ella de una forma dramática y teatral, dando a entender que los sucesos acecidos tuvieron mucho de extraños y sospechosos, un sinsentido más en la historia de los rumanos.

El poderoso matrimonio cuando aun vivía tiempos felices.
En cualquier caso, y tras leer estas páginas fascinantes sobre la caída del Régimen en donde:
los rumanos tienen la sensación de haber sido meras marionetas, de que una mano extraña manejaba los hilos”,
nos encontramos con una nueva Rumanía fundada en el caos y en la mentira, en donde las personas del entorno de Ceaușescu han sabido hacerse con el poder, y se aprovechan del afán de olvidar de los rumanos.

Incluso la revista Time le dedicó a Ceaușescu una de sus pestigiosas portadas.

Así es este apasionante libro sobre la esencia de Bucarest, también sobre la esencia rumana moderna, de la que se trata en la tercera parte: la ciudad bajo el capitalismo más cruel e inhumano. Las jaurías de perros abandonados siembran el pánico en la ciudad, los mordidos, incluso devorados, y los afectados por la rabia se suceden en cifras increíbles de decenas de miles junto a la miseria, las ruinas, la pobreza, que convive con el ritmo de cada día. Como asegura la autora del libro:
Bucarest asume los pecados de toda Rumanía para que el resto del país siga siendo hermoso”.
Margo Rejmer ha escrito un libro fabuloso, ha erigido una Bucarest entre el polvo y la sangre de sus habitantes, que se han acostumbrado a vivir inmersos en esa circunstancia. La autora ha escrito también un libro del mismo estilo sobre Tirana, titulado Barro más dulce que la miel. Voces de la Albania comunista. En la solapa del libro, la editorial de La Caja Books anuncia que lo publicarán pronto. AlbaniaMargo Rejmer y Tirana: volverá a ser otra cita literaria, como la de este Bucarest, imprescindible y fascinante. Y nos ayudará a comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos y el mundo del que venimos.

sábado, 5 de enero de 2019

Solenoide-Mircea Cӑrtӑrescu



*Esta crítica aparcio en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/solenoide-de-mircea-c%D3%91rt%D3%91rescu-libro-del-ano-2018-para-achtung/

Solenoide de Mircea Cӑrtӑrescu: Libro del año 2018 para Achtung!

Cuando ya es muy significativa la polvareda literaria que ha levantado la publicación de la novela Cegador por parte de la editorial Impedimenta, en Achtung! hemos elegido Solenoide como libro del 2018. Es nuestro Rey de Reyes literario, que ocupa el puesto de Libro del Año, ese mismo que en 2017 otorgamos a Philippe Sands y su obra Calle Este/Oeste (Anagrama). Aunque hace tiempo que terminé la lectura de Solenoide, todavía me siento aturdido por el descubrimiento de un libro total, complejo, exigente y delicioso. Su autor, obviamente me refiero al escritor rumano Mircea Cӑrtӑrescu, en los últimos tiempos se ha visto aupado al éxito gracias a esta obra impactante. En Achtung! somos así, independientes, y hacemos lo que nos da la gana, está en nuestro ADN: cuando ya todo el mundo habla de su siguiente trabajo, Cegador, nosotros vamos a centrarnos en Solenoide porque, y aunque ni siquiera fue un libro originalmente publicado por Impedimenta en 2018, en España ha experimentado su boom durante este año que ahora se muere, además del éxito de lectores y de crítica, y nos ha traído la más que evidente consagración del autor. Vamos a intentar abarcar una parte del enorme caudal narrativo de esta novela que, sin ninguna duda, es uno de los libros más importantes que se hayan escrito a largo de estos 18 añitos que ya van cumplidos de siglo XXI.

Vaya por delante esto: Solenoide es una novela total. ¿Y qué es una novela total? Un texto que lo abarca todo, que se alimenta, voraz e insaciable, de nuestros más oscuros imaginarios, que destila un lirismo inteligente hasta a la hora de describir las mayores aberraciones y miserias, que abarca las inquietudes, los miedos y las esperanzas de las que se nutren las novelas que conforman la historia de la literatura y que alberga en su interior una verdad literaria dorada y reluciente como ese interior del maletín que aparecía en la película Pulp Fiction.
Todos los libros el libro
A la pregunta de qué es lo que podemos encontrarnos en las casi 800 páginas de Solenoide debo responder que todo. Absolutamente todo. Cӑrtӑrescu se toma su tiempo narrativo para desplegar un manto de literatura sobre los lectores, un capote que termina por cubrirnos por completo. Un baño pegajoso de un mundo onírico, pesadillesco, sentimental, una crónica de Bucarest interpretada en un realismo mágico de Muntenia.
Este imaginario valaco permite al escritor desplegar todo un repertorio de elementos y recursos narrativos que nos va enseñando como si los albergase en las pequeñas vitrinas de su propio gabinete entomológico; en frasquitos, en matraces que destilan fórmulas magistrales de capítulos en los que conviven en simbiosis gotas de serendipia, sueños, recuerdos, pánicos de infancia, decepciones adolescentes, crisis y anhelos de escritor, Doppelgängers inquietantes y elementos de ciencia ficción enfebrecida.
Cada muestra de este gabinete del doctor Cӑrtӑrescu es un libro en sí mismo: por eso todos los libros se contienen en este libro-carrusel. Atenderé a unos pocos que me parecen especialmente importantes a la hora de tratar de comprender este código Voynich literario: el libro de la Bucarest triste, el libro de los Gemelos Malignos, el libro de la Arquitectura del Dolor, el libro de los Insectos, el libro de los Sueños y el libro de la Cuántica. Solo son algunos de ellos, porque la lectura de Solenoide puede ser tan vertical y profunda como desee cada uno, primer signo de aquellas narraciones que han terminado siendo grandes obras literarias.
El libro de la Bucarest triste
Que Bucarest es una ciudad afligida en la literatura, depresiva y oscurecida, es una visión corriente en autores como Gregor Von Rezzori o Norman Manea. Es una ciudad de bajezas, decadente en su belleza herida, oprimida y opresiva, hambrienta y ratesca, polvorienta y herrumbrosa y, por todo ello, como si los vapores de la urbe emanaran de un gran caldero que cociera una poción hipnótica, es un lugar prodigioso y soñado. Y no puede ser de otro modo para Cӑrtӑrescu.
Cӑrtӑrescu ofrece una peculiar visión literaria de Bucarest en Solenoide.
La visión de Bucarest a los ojos de Cӑrtӑrescu es una visión que realmente proviene de los ojos de su corazón: es más que memoria de su infancia y recuerdo de una época, alcanza más allá del tiempo y de la historia y lo inunda todo con una oleada de amargura. Me resultaría muy sencillo afirmar que la verdadera protagonista de Solenoide es la ciudad de Bucarest, pero sería reducir la crítica a una verdad simplista.
Bucarest, en este libro, es una presencia, un ente tóxico que permanece inficionándolo todo, un páramo de arenas movedizas y herrumbre en las que el protagonista chapotea tratando de mantenerse a flote, y de cuyo abrazo mefítico puede soltarse gracias, quizás, al efecto liberador de los solenoides.
Bucarest es un estado de ánimo en la narrativa de Cӑrtӑrescu. Bucarest es la visión de un cuerpo destruido, arruinado, del cadáver de un gigante venido de otros mundos, de otros tiempos.
Bucarest también es el propio cuerpo del protagonista, de ese narrador que reconoce su decadencia física en los edificios ruinosos, lo abyecto de sus actos fisiológicos en las emanaciones de una ciudad que se embalsama con ladrillos desdentados, piedras mordisqueadas y edificios quebrados.
Bucarest es la ciudad más triste que se haya erigido jamás sobre la faz de la tierra”.
Es una afirmación contundente. Pero es que se trata de la Bucarest escrita, soñada, imaginada, moldeada en la cabeza del protagonista a golpes y derrotas.
El libro de los Gemelos Malignos
El protagonista de Solenoide es uno, pero también es otro, o al menos los restos de otro que se albergan en su cuerpo como los pedazos de un naufragio anatómico que aparecen en las orillas de su piel. Los restos de una cuerda en el interior de su ombligo, los trozos de recuerdos de un hermano del que no se sabe muy bien qué fue, el reflejo mental de una persona que se mueve, vive y actúa a las espaldas.
La vida de este personaje se expone en demenciales expositores y vitrinas, se refleja entre las maquinarias agonizantes de comunismo en una fábrica abandonada o en el fondo de las páginas de un diario que es tanto memoria de pesadillas como de insomnios.
La presencia absoluta de ese otro yo, en principio el hermano, es la permanente presencia de lo que pudieron ser los rumanos liberados del Régimen del tirano, el reflejo de aquella vida que habrían podido llevar, esa otra vida al margen de felicidades obligatorias y forzadas conmemoraciones revolucionarias.
Por eso, en Solenoide hay una corriente oculta, una vida oculta, una poética de lugares que están por ser descubiertos aunque lleven allí toda la vida; porque son descubiertos con una forma nueva, diferente o distinta, de mirar: entonces, y solo entonces, aparecen cementerios ocultos, puertas a otras dimensiones temporales, pasadizos espaciales a torreones condenados, habitaciones que nunca existieron y que siempre estuvieron ahí.
La otra vida, la vida que no es la vida del protagonista, es una especie de catálogo de sucesos automatizados. Las rutinas cuánticas de acudir al colegio a dar las clases, los comportamientos simétricos del claustro de profesores, el aburrimiento de aquellos que han confeccionado una existencia con intenciones bastardas.
Pero la verdadera bilocación del protagonista de la novela se produce en ese momento del pasado remoto en el cual decide leer su poema La caída ante un grupo selecto de intelectuales en la Facultad de Letras. Aquello debía ser el aldabonazo a su carrera como escritor, pero los doctos señores destruyen su poema de treinta páginas, lo reducen a cenizas, una política de tierra quemada literaria que convierte al autor en un paria sin patria y, automáticamente, lo desdobla en dos: el fracasado y el escritor que pudo ser y jamás fue. Y lo deja muy claro con la siguiente afirmación:
“De Hölderlin pasé a ser Scardanelli, encerrado durante treinta años en su torreón levantado sobre las estaciones del año”.
Crueldad de Cӑrtӑrescu con el fracaso literario: cuando el monumental poeta romántico alemán Hölderlin enloqueció fue recluido en una torre por 30 años, haciéndose llamar Scardanelli, renegando de su nombre original de poeta. Esta es una de las claves en las que podemos leer Solenoide, como las dos vidas del protagonista: una en la que triunfa como poeta, otra en la que como prisionero de Bucarest escribe sus sueños y diarios delirantes al estilo de un Scardanelli que mojase sus pies en el Dâmboviţa.
Este es el peor gemelo, el verdadero gemelo maligno que angustia al personaje protagonista. Cuando es Scardanelli todo él “apestaba a tinta como otros apestaban a tabaco”, era, como dijo una vez Kafka: “un ser hecho de literatura”.
Un ser que embarrancó, que fracasó en sus versos y dio lugar al personaje surrealista que nos narra con extrañeza las heridas cotidianas de Bucarest y las cicatrices que le van dejando en la piel.
El libro de la Arquitectura del Dolor
Este es un libro que se cimenta en la metaliteratura. En la metaliteratura como herida. En la escritura como destrucción:
Amo la literatura, la sigo amando, es un vicio del que no puedo escapar y que algún día me destruirá”.
De esta forma aparece el capítulo 6 del libro, un capitulo definitivo en cuanto a la reflexión metaliteraria, un capítulo que parece especialmente escrito para cada uno de nosotros. Y cuando un libro parece creado en exclusiva para quien lo lee, entonces, acaba de traspasar una dimensión y se convierte en trascendente, en obra maestra. El capítulo 6 reflexiona sobre las posibles respuestas a la pregunta de por qué uno se convierte en escritor, o que motivos le llevarán a no serlo, y son contestadas de una forma desgarradora:
La literatura es una máquina de crear, en primer lugar, beatitud, y luego decepción (…) Como escritor te irrealizas con cada libro que escribes. Siempre quieres escribir sobre tu vida y siempre solo escribes sobre literatura (…) Multiplicas mundos cuando tu propio mundo debería bastar para llenas millones de vidas (…) La escritura devora tu vida y tu cerebro como la heroína (…) La literatura es, demasiadas veces, un eclipse de la mente y del cuerpo del que escribe”.
Y en el capítulo 9 se nos advierte de que no estamos ante un libro, sino ante una especie de informe de anormalidades y anomalías, todos ellos:
fantasmagóricos y transparentes, pues así son los mundos en los que vivimos simultáneamente”.
La vida es un puzle al que necesariamente debemos dotar de otro sentido. Las estatuas demenciales y gigantescas se aferran a los mecanismos de la existencia y abandonan las salas capitulares. Esas estatuas han activado sus dispositivos vivenciales alimentados por el dolor de los demás, que es nuestro dolor.
El extraordinario dibujo de la rusa Anastasia Savinova que para la portada de Solenoide ha elegido la editorial Impedimenta.
El libro de los Insectos
Solenoide es un compendio de entomología. Ya desde su primera frase, “he cogido piojos otra vez”, nos queda bien patente que cualquier tipo de parásito, artrópodo, miriápodo o lepidóptero, aparecerá en la novela como pinchado a sus páginas como con un alfilercito.
Hay una obsesión con las polillas, como en Austerlitz de Sebald, por ejemplo, y es que este insecto ejemplifica la fugacidad de los anhelos, lo volátil de la vida, el absurdo de encontrar la verdad en la luz.
El insecto, las larvas, los caparazones, no son más que ejemplos de un mundo micro cuántico que nosotros reproducimos en nuestra irrealidad macro cuántica. También somos insectos, gigantescos, erráticos. Derrotados.
Luego, está la mantis. La mantis destructora y devoradora, que se precipita desde el abismo de los peores sueños para dar forma a las pesadillas. La mantis es el régimen de Ceauşescu, es el hombre vencido si entender los motivos de su derrota. La mantis es el escritor, también el no-escritor. La mantis es el hombre. La mantis somos todos nosotros.
El libro de los Sueños
Solenoide es un texto mental, un destilado cerebral de los mundos oníricos de su personaje principal. Nada es lo que parece, todo navega por las turbias aguas de un surrealismo deforme y aterrador. Es una parada de ideas e imágenes simbólicas que son como un desfile de freaks cuya poética podría resumirse en los espeluznantes capítulos 6 y 9.
Estamos ante un trampantojo de novela, un trampantojo de algo que ni siquiera sabemos lo que está imitando. Si la literatura es engaño, es falsedades y mentiras, Solenoide es la verdad absoluta. Es una de las pocas novelas en las que no necesitamos, ni maldita falta que nos hace, establecer pacto ficcional alguno. ¿Para qué?
No tenemos problemas en creer en los extraños visitantes, viajeros que llegan a los pies de la cama al caer el sueño; creeremos sin problemas en ciudades que levitan gracias a sus solenoides magnéticos y que arrancan barrios de cuajo; estamos tan seguros de todo ello que Solenoide ya ni tan siquiera es un artefacto herido de ficción. Simplemente es un mecanismo que toma el control de los lectores, se aferra a nuestro pecho, expande sus raíces y nos permite leer sin plantearnos nada. Solo por el placer de disfrutar del sueño de la realidad y de la realidad tridimensional de una literatura inolvidable.
El libro de la Cuántica
Evidentemente, el primer derrotero cuántico de Solenoide aparece en la escisión en dos personajes del protagonista, aquél que obtiene éxito con su poesía y el que no. Esto da lugar a una explosión, a un Big Bang de universos, de multiversos, en donde se multiplican las líneas de acciones distintas pero, a la vez, paralelas: “mil millones de yos posibles, probables, casuales y necesarios”, tal y como lo define Cӑrtӑrescu.
Solenoide es una novela que es muchas novelas y que palpita en un ejemplar que sostenemos en las manos y que es, a la par, muchos ejemplares. Solenoide es una abertura, un portal, el acceso al cerebro de su autor, también el acceso a los cerebros de sus lectores. Solenoide es la mirada de Cӑrtӑrescu sobre lo que nos rodea, sobre lo cotidiano, pero es, por encima de todo, nuestra mirada alucinada sobre la realidad que nos hemos construido.
Y al terminar la novela descubrimos la crueldad del escritor rumano en toda su dimensión. Ha creado una obra maestra que se mueve más allá del tiempo y del espacio para decirnos, simplemente, que nada de aquello a lo que nos aferramos nos permite creer en la seguridad. Que estamos flotando bajo los efectos de un solenoide, indefensos, varados siempre en el mismo lugar pavoroso.
Jugando con la tradición literaria, Cӑrtӑrescu juguetea con la repetición de la mítica imagen de Thomas Bernhard en el espejo:

Solenoide es el museo de los horrores de Cӑrtӑrescu y, por eso, es nuestro museo de los horrores. Un crítico, no recuerdo su nombre ahora mismo, ha dicho que con esta novela se inaugura el Siglo XXIliterario. Yo creo que lo empezó Sebald con Austerlitz, y después lo encaminó Kadaré con novelas como El accidenteRéquiem por Linda B. o La cena equivocada.
Ahora, Cӑrtӑrescu se ha incrustado en esta tradición de la nueva novela de este siglo, y es un poco Sebald, un poco Kadaré, bastante Pynchon y Foster Wallace… En eso consiste la genialidad, en reconocer la tradición y entender a sus maestros para, de repente, formar parte de ellos y explicarnos en un libro deslumbrante como:
las legiones de demonios habían parasitado (…) nuestra vida interior”.
¿Por qué todo esto nos resulta tan agrio, desabrido, inquietante, desagradable? Porque estamos, con Solenoide, abrazados a la literatura de verdad. Esa que abre nuestras heridas y después formula preguntas en nuestra alma que quizás no seremos capaces de responder. No podemos pedirle algo semejante a muchos otros libros, quizás a muy pocos. Es posible que únicamente a Solenoide.
Puedes leer aquí la crítica al libro Calle Este/Oeste, que elegimos como Libro del Año 2017 en Achtung!: