martes, 9 de julio de 2019

Los hombrecitos hasselblad-Gerard Fieret



*Esta crítica apareció en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/gerard-fieret-poeta-desdoblado-notas-para-una-futura-critica-de-su-poesia/

Gerard Fieret poeta desdoblado: notas para una futura crítica de su poesía

Gerard Fieret fue un gran outsider de la cultura europea, más que eso: fue un completo marginado. Su creación artística, fotográfica y poética, siempre se vio acechada por los problemas psiquiátricos, por una forma de ser huraña, por un estilo de vida agrio, solitario, seco, sarmentoso, hermético. Hoy, en este Odradek de los viernes, os transcribo las notas de mi libreta, tal cual están, con las que he intentado iniciar una aproximación a este personaje como forma de poder intentar comprender un poco de su poesía.

Me ha llegado el libro Los hombrecitos Hasselblad, del poeta y fotógrafo (o al revés: fotógrafo y poeta) holandés Gerard Fieret, publicado por Kriller 71. Como acostumbra esta editorial, a la cuidada edición hay que añadirle el valor de ser bilingüe (los poemas aparecen también en holandés) e incluir un interesantísimo e imprescindible prólogo sobre este Fieret desconocido.
Además, el libro presenta unas cuantas fotos realizadas por el autor que se combinan con unos cuantos textos que se han denominado “textos encontrados”. Pero, ¿quién era este Fieret?
Fieret, Gerard Fieret, nació en 1924 en La Haya y falleció en el mismo lugar en 2009. Según nos aclara Nanne Timmer en el prólogo del poemario, Fieret fue más conocido por su fotografía que por sus poemas, a pesar de poseer una extensísima producción poética, con varios libros publicados y, al parecer, cientos de textos dispersos. El libro de Kriler 71 reúne 30 poemas y 9 textos que son otras 30 puertas que dan a 30 habitaciones oscuras que se ubican en la cabeza del autor.
Fieret escribió gran parte de sus poemas en posavasos: en el Gemeentemuseum de La Haya hay una colección de miles de posavasos de Fieret. Cuando me entero de esto, visito la página web del museo, encuentro algunas fotos de Fieret, pero ni rastro de los posavasos. Al final, será en Ebay en donde los localice. Un coleccionista particular vende una más que atractiva colección de 25 posavasos pintada por Fieret al precio de 2.600 dólares. Los posavasos pintados de Fieret suelen proceder del bar De Posthoorn, sito en La Haya.


En la introducción de la antología se nos advierte que uno podía encontrarse con Fieret por las calles de La Haya. Era un tipo conocido, popular, siempre atareado en la faena de dar de comer a las palomas, de ahí su mote de hombrepájaro. Igual te saludaba afablemente que te rociaba de improperios, según el Fieret que hubiera brotado ese día. Se puede leer en el prólogo al poemario:
El desdoblamiento psíquico, la experiencia humana y el viaje existencial son ingredientes constantes en una obra no exenta de delirio. Su lenguaje es fresco, el humor y la ironía son marcas muy propias de su estilo vital, al igual que en su fotografía”.
Entiendo que hay cierta bipolaridad en Fieret, ¿pero acaso no hay una cierta bipolaridad en cualquier escritor, más aún en un poeta? Ya lo mantenía Octavio Paz en su ensayo El arco y la lira (Fondo de cultura económica), hacer poesía es algo relacionado con ir más allá, alcanzar la otra orilla en donde se encuentra la otredad
De Posthoorn, sito en La Haya.
Tal vez Fieret ya habitaba la otredad, escribía poemas y hacía fotos, y dibujos, desde la otra orilla.

Cuando murió, era más conocido por sus fotos que por sus poemas. Sus fotografías se vendían por 10.000 dólares mientras Fieret agonizaba en la soledad congelada de un cuartucho en donde solía dormir en una silla, rodeado de basura, ratones y palomas, tal y como se nos informa en el preámbulo al poemario. Fieret tenía mucho de Diógenes, pero también habitaba la desesperación del artista incomprendido.



Manía persecutoria: sentía que lo seguían, espiaban, para robarle su obra fotográfica. Eso lo volvía huraño, agresivo, inestable.
Tras su muerte, se descubrió que Fieret ocultaba dos bidones repletos de negativos, perdidos entre el maremagno de porquería, entre la escombrera de lo que fue su casa. En 2016 y 2017 una exposición sobre Fieret lo dio a conocer en ParísTurín y en la propia La Haya: ahora, como fotógrafo, Fieret de renombre internacional.



La fama y el éxito, aún póstumos, están bien, pero el poeta costarricense Laureano Albán siempre me ha insistido que mejor es experimentarlo en vida, recibir algo de vuelta tras tanto sufrimiento dedicado a la poesía (en efecto, juntaletras instagrameros, escribir poesía es vivir en el sufrimiento, perennemente instalados en el dolor); como me decía, si te alcanza el éxito que sea en vida, para poder disfrutar un poco de la juerga aquí y ahora.
Fieret no pudo… O tal vez lo hizo a su manera.
Países Bajos: invasión de la Alemania nazi. 1940: el austriaco Arthur Seyss-Inquart es nombrado Comisario del Reich para los territorios ocupados de Holanda. Un auténtico desgraciado. Lo colgaron en Núremberg, pero antes combatió la resistencia Orange y organizó las sacas de trabajo esclavo tomadas entre los ciudadanos holandeses y, entre ellos, Gerard Fieret de camino (junto a otros cien mil jóvenes) a campos alemanes para un total de quinientos mil trabajadores forzados.
El antes y el después de Syss-Inquart:


Fieret buscó esconderse, pero no lo quisieron ocultar en ningún sitio y acabó en una fábrica de motores de avión para Junkers cercana a Estrasburgo y luego, castigado, fue trasladado a la fábrica de Junkers en Leipzig y, después, a otra en LuftenshalFieret no era disciplinado y recibía estos traslados a modo de correctivo. Siempre podría haber sido muchísimo peor. Fieret afirma con dureza:
Un descuido y la vida te castiga de inmediato”.
Y fue castigado: hartos de él, lo deportaron para cavar trincheras en el hielo de la región de Mosel, cerca de Luxemburgo y Coblenza. Desde allí, Fieret logró escapar, esconderse con un campesino en la localidad de Waseweiler hasta la liberación de Holanda por parte de los Estados Unidos.
Fieret, poeta desdoblado, en blanco y negro y en color:


Dos notas literarias me vienen a la cabeza al leer esta parte de la biografía de Fieret: la novela de Hugo Claus sobre la ocupación nazi de BélgicaEl asombro (Anagrama) y el premio GoncourtEl orden del día (Tusquets), de Éric Vuillard, como reflexión a lo de las fábricas de mano de obra esclava de Junkers.



Enlace a mi crítica del libro de Hugo Claus:
Enlace a una reseña que hice de El orden del día:
Entonces, ¿quiénes son estos hombrecitos Hasselblad que dan título a la antología de Kriller 71?
Si he entendido bien a Fieret, y a veces no es sencillo comprenderlo, existían, según él, dos mundos en el campo de la fotografía; uno de ellos lo conformaban los artistas reconocidos o, tal y como los llama, “ejércitos de incultos asociales”, entregados en cuerpo y alma a robarle sus poesías y sus fotos mediante todo tipo de artimañas y, otro grupo, el que se obsesionaba con la técnica fotográfica, empeñado en que Fieret pareciera un aficionado, que llamaba “los hombrecitos Hasselblad”.
Apunte: HasselbladHasselblad Imacon, concretamente, es la marca que fabrica una de las mejores cámaras del mundo. Son suecos. Estas cámaras tomaron las fotos lunares de la expedición del Programa Apolo.
Bien, algo he comprendido ya de Fieret: marginalidad y marginación, bipolaridad, manía persecutoria, Diógenes, obsesión por las palomas, fotografía y poemas, soledad a raudales, incomprensión, flaneurismo holandés, deportaciones nazis, mano de obra esclava, traumas, personalidad psicótica, nihilismo, anarquismo social, basura, suciedad, negativos en bidones. Desarraigo.

¿Qué nos encontramos en los poemas que conforman la antología de Kriller 71?
Fieret es un poeta que no ha encontrado, ni encontrará, su sitio; artísticamente hablando, eternooutsider de la cultura europea. Fisiológicamente: eterno desdoblado, más que eso, múltiple.
Poema que abre la antología. No puede ser más acertado para definir la personalidad del poeta:
Me desenrollo en mi
yo a, yo b, yo etc.
me disuelvo en la lluvia
yo a, yo b, yo etc.

En el país de las cuatro corrientes
continúo
yo a, yo b, yo etc.

Así llego en aluviones
a las imágenes extremas
del pasado
yo a, yo b, yo etc.

Me nombro zeus júpiter
odiseo ruido
yo a , yo b, yo etc.”.
En efecto, intención de transgredir la norma, sin respeto por la ortografía, violentando las mayúsculas, las comas, y esa repetición de yos como a, como b y como etcétera. Es Fieret reflejado en un espejo. Es Fieret múltiple reflejado en el espejo de su poesía.
Problemas de estabilidad emocional, psiquiátricos, psicológicos. El rastro en sus poemas aparece claro, como en el primer verso de la segunda composición del libro:
el óxido carcome mi cabeza”.
Es este Fieret enfermizo, sin embargo, es un poeta lúcido que tiene las cosas muy meditadas y asumidas, o al menos las cosas relacionadas con sus trastornos. Tercer poema, última estrofa:
yo puerta a
mí mismo
puerta detrás
puerta
a mí mismo.”.
Es esa puerta la que, gracias a la creación poética, conduce a Fieret a la otredad octaviopaziana; es esa puerta la que abre con sus poemas, y es por esa puerta por donde va a comprender su mundo lírico o, al menos, encontrarse con él para devolvernos su propia visión desde aquella dimensión de versos. Poema titulado yo-el otro:
yo-no el otro abre la puerta
veo el paisaje al revés
los pájaros vuelan de espaldas
no yo-el otro lo atraviesa
el cielo
debajo de sí, él ve
su ego sin gravedad
un último aletazo”.
Es la obsesión por el desdoblamiento, por la percepción de ese otro mundo que podemos aprehender cuando somos otro yo, cuando no somos nosotros. Es Fieret un Mr. Hyde de la poesía, que solo compone versos cuando la pócima actúa con efecto desbocado sobre su Jekyll. Del poema Presente:
si no tú
soy yo
llamo a la puerta
y dejo que entre (…)
se sienta a mi lado
alguien
que no está.
Fieret es mucho más que esta poesía tiznada de locura. Fieret se muestra irónico con su situación, diríase que a veces hasta es cruel. En sus palabras siempre se puede hallar un rastro de desesperación que, sin duda, viene de la mano de la enorme soledad que tiene que soportar. Del poema Un nombre:
Del vacío que no es vacío
yo perdí mi yo
porque como el vacío quiero ser”.
Ahora, es un Fieret metafísico, sabedor que igual que ocupa diferentes planos, puede no albergarse en ninguno. Pero, al menos, es consciente de una realidad que nadie le podrá, jamás, arrebatar: “sólo soy palabras”, nos confiesa en el poema Rastro.
Fieret con sus palomas: el hombrepájaro.
Fieret explora sus incapacidades, aunque ser solo palabras no parce una enfermedad, salvo que estemos ante un Tourette de la poesía.
Aparece otra de sus tormentas, quizás por la soledad, tal vez por los duros momentos vividos, Fieretpuede palparse el alma y concluir que carece de empatía. En otro poema, así lo asegura:
no puedo llorar porque
soy demasiado seco”.
Su vida es un continuo estado de agresión y de agresividad. Se encuentra, como creador, incomprendido y criticado, tal y como describe en los primeros versos de El escultor:
Envuelto por el hierro
de la intransigencia”.
Y este es un hierro muy duro, muy difícil de quebrar. En el anonimato, solo puede identificarse con una de sus personalidades, la de hombrepájaro. En el poema Los espacios de mi ojo así lo afirma:
yo hombrepajaro
nadie me conoce
nadie me oye”.
La poesía de Fieret es un tratado sobre la existencia, sobre su existencia, que cristaliza en el poema del mismo nombre, Existencia, verdadera clave de la antología y que nos ofrece toda la cosmología deFieret, su forma de ver e interpretar la realidad, o la irrealidad y la vida, hasta consecuencias extremas. Este es el poema magistral, ese intento del autor por auto extraerse la piedra de la locura, y que tan solo, como fotógrafo que es, logra un selfie de sus interioridades más tenebrosas. Lo voy a copiar entero porque estas palabras son Fieret. Estas y no otras. Estas:
tengo que forzarla
en mis paseos nerviosos
en lo que observo
a través del viento húmedo de la noche
tiendas silenciosas escaparates mudos
el balance de nosotros mismos
en ningún lugar estoy como en el viento
húmedo de la noche y las tiendas
quisiera llorar por las calles
las trastiendas, la carne de los mataderos
y el colgar silencioso de todo lo despiezado
los botes de perfume y la ternura dulce
de las muñecas en sus escaparates
cuando regreso a casa
a través del viento húmedo de la noche”.
Este es un poema que solo puede componer un poeta monumental. Es marmóreo como un epitafio, un sólido templete de versos amargados que significan su mausoleo. En el “colgar silencioso de todo lo despiezado” radican las claves estilísticas y existenciales de un Fieret que refleja su soledad en los escaparates que ofrecen esa “ternura dulce” que jamás será para él.
Otras veces, este habitante del “viento húmedo de la noche” abraza el minimalismo, compone poemas diminutos, de apenas dos versos, en donde grita con toda su fuerza su voz:
yo pequeño en la lluvia canto
en cada gota”.
La poesía de Fieret es el trabajo de un hombre acosado por una sociedad y una realidad que lanza mordiscos, de mandíbulas afiladas. “Lobos por todas partes lobos” nos avisa al comienzo de su poesía Lobos. Aunque él se identifica con las aves: se encuentra “en la jaula de la mañana” y se siente “doble loro” (de nuevo la bi-personalidad), y en un momento determinado nos habla de “los grandes y oscuros pavos reales de la noche”.
Creo que es suficiente para, cuando haga una crítica de la poesía de Fieret, poder mostrar toda la belleza y originalidad que alberga la poesía de FieretLos hombrecitos Hasselblad conforman un conjunto de textos sorprendentes, se trata de otra forma de poesía, elaborada desde los umbrales, que constituye, seguro, un descubrimiento para cualquier lector.
Nota final: atención a las fotografías que ilustran la última parte del libro, un regalo de los editores, un valor añadido para el mundo de tragedia de Fieret. Tan trágico que, el propio libro, se terminó de imprimir en el día del 25 aniversario de la muerte de Kurt Covain. Y es que, entre perdedores, hermosos perdedores, se mueve el maldito juego que se denomina Arte.

miércoles, 3 de julio de 2019

Homo Tenuis-Francisco Jota Pérez



Esta crítica apareció en achtungmag.com:
http://www.achtungmag.com/homo-tenuis-de-francisco-jota-perez-las-virtudes-del-hombre-esbelto/

Homo Tenuis de Francisco Jota-Pérez: las virtudes del Hombre Esbelto


El otro día vi una pésima película, Slenderman, pero tenía muchas ganas de hacerlo para, al fin, entender una de las claves del libro de Francisco Jota-Pérez, Homo Tenuis, publicado por El transbordador. Porque, basado en dos pilares fundamentales, la figura de Slenderman y el concepto de Hiperstición, el autor elabora un ensayo transgenérico, por momentos aterrador. Transgenérico, en efecto, porque el trabajo tiene mucho de novela gótica, de relato lovecraftiano, y de ciber-filosofía, además de ser un estudio sociológico sobre el comportamiento del hombre-masa que vira hacia un existencia incardinada en las narrativas de ficción. El objeto hipersticioso, como el propio Slenderman, supera la superstición para, desde la ficción, hacerse real en nuestro mundo cada vez más irreal. La Hiperstición es la transmutación de las mentiras en verdades. Desde aquí, Jota-Pérez firma una notable reflexión, complejísima, de cómo hemos necesitado habitar discursos ficticios creyéndolos reales, para poder superar nuestra propia y pavorosa realidad. Pero Homo Tenuis no es solo eso; realmente, eso, el Slenderman y la idea de Hiperstición, son el principio.

Slenderman, en la película, es una criatura de terror que se alimenta de su propia mitología sustentada por quienes le siguen. Esta es una de las claves sobre la que se desarrolla el ensayo (y abandonamos, ya para siempre, las referencias al engendro cinematográfico).
Esta maniobra, la creación de Slenderman y su inserción como criatura real en nuestro contexto, es la base de lo que se denomina HipersticiónFrancisco Jota-Pérez experimenta así un género verdaderamente original, el de la filosofía-horror, que se alimenta de pedazos de narrativa gótica, de trozos de ensayo sociológico o de relatos periodísticos. Es una especie de collage ontológico que, fundamentalmente, se plantea la pregunta de en dónde acaba lo ficticio y comienza lo real.
Francisco Jota-Pérez, autor de este inquietante y excelente ensayo.

¿Dónde realmente? Un ejemplo muy ilustrativo de cómo esta pregunta tal vez no tenga respuesta la encontramos en el suceso ocurrido en el bosque de Waukesha, a 40 kilómetros de MilwaukeeWisconsin, el 31 de mayo de 2014. Allí, Anissa Weier y Morgan Geyser apuñalaron 19 veces a una compañera de clase, Peyton Lautner, con el objeto de ofrecerla como sacrificio al Slenderman que, satisfecho con este acto, se aparecería y las llevaría consigo a otra dimensión. Las apuñaladoras tenían 12 años.

Las dos niñas, durante el juicio, que intentaron apuñalar a una amiga para «convocar» a Slenderman.

Dieron por muerta a Peyton y la abandonaron en el bosque, pero la niña estaba todavía con vida, y arrastrándose logró llegar hasta un lugar en donde fue descubierta y auxiliada por un ciclista, circunstancia que terminó por salvarla. Las dos amigas, Anissa y Morgan, declararon a la policía, sin ningún lugar a dudas, con todo su convencimiento, que lo habían hecho para unirse a Slenderman, que las sacaría del pueblo, las alejaría de sus familias y las dotaría de poderes invencibles.

Peyton, la víctima del sacrificio.

Francisco Jota-Pérez nos narra todo este suceso en Homo Tenuis de una forma tan notable como inquietante. Al final, y a día de hoy, Anissa Weier cumple 25 años de una condena que comenzó en un centro de menores de Washington, mientras Morgan Geyser, diagnosticada de esquizofrenia, fue internada en un hospital psiquiátrico, también por otros 25 años. Aquí os dejo un enlace de una investigación muy interesante sobre el asunto, llevada a cabo por la cadena ABC News:



Efectivamente, el suceso refleja la facilidad con la que estamos incorporando narrativas de ficción a nuestras vidas, con el objeto de hacerlas cada vez más soportables. Se produce un efecto complejo, puesto que a medida que nos instalamos en las irrealidades para soportar nuestra realidad —inmersos en videojuegos, por ejemplo—, la irrealidad se nos vuelve más certera y aquella que es nuestra vida palpable se va difuminando. En esa desorientación se empieza a confundir la verdad con la mentira, la ficción con los hechos, y se traspasa la línea que conduce al drama.
Sin embargo, lo anterior, el caso de las niñas, es meramente un suceso ilustrativo. El origen de ese intento de asesinato se encuentra en la asimilación del Slenderman como un ente real. Por tanto, ¿de dónde procede Slenderman?
Cartel de la película Slenderman.

Pues tiene padre y fecha de nacimiento, un nacimiento llamado a crear una revolución, dado que esta criatura significa un cambio de paradigma en lo ficcional. Fue creado en Internet, un 10 de junio, por Víctor Surge, pseudónimo de Erick Knudsen, al insertarlo en una foto de unos niños; pronto, el Ciberespacio se apoderará de él, generará su propia escatología y la ficción trascenderá del ordenador a la realidad.
Slenderman ha obedecido al razonamiento con el que Francisco Jota-Pérez encabeza uno de los capítulos del ensayo, y que son unas palabras del teórico de la cultura Mark Fischer, tomadas de su libro Realismo Capitalista. ¿Hay alternativa? (Cajanegra editora):
Solo porque algo no sea ‘real’ en este momento no quiere decir que no lo vaya a ser en algún instante en el futuro. Y una vez que se hace real, en cierto sentido siempre lo ha sido”.
Mark Fischer.
Slenderman obedece a esta premisa. Después de la primera foto subida en un foro sobre imágenes paranormales, Something Awful, Víctor Surge cuelga una segunda foto al día siguiente, y el fenómeno se vuelve imparable. Las imágenes con Slenderman se suceden por la red, la historia se viraliza.
Las dos primeras fotos donde aparece Slenderman, subidas por Víctor Surge:


Pero para que esto suceda, es necesario que en el inconsciente colectivo se den una serie de condicionantes que lo estén alterando. Uno de ellos, definido por el historiador Felipe Fernández-Armesto en su libro Civilizaciones. La lucha del hombre por controlar la naturaleza (Taurus) como:
la preocupación popular por la falta de certeza en el futuro que provocan los rápidos cambios, no son solo producto de la ignorancia sino que más bien equivalen al cuadro sintomático de un mundo al borde del shock por futuro”.

Fernández Armesto.
 Esta afirmación, la señala Francisco Jota-Pérez como uno de los motivos que desencadenan el neologismo Hiperstición:
Una superación de la superstición (…) La Hiperstición refiere al fenómeno por el cual (…) un conjunto de creencias, representaciones y construcciones narrativas supersticiosas, se hace real así mismo”.
A esta definición, Jota-Pérez añade las palabras del filósofo Nick Land tomadas de una entrevista:
La Hiperstición es por tanto capaz, en circunstancias favorables cuya naturaleza exacta requiere aún mucha investigación, de transmutar mentiras en verdades”.
Y la escritora Anna Greenspan aporta una de las principales características de la Hiperstición, y para mí la más notable:
La propaganda política y/o la fe religiosa requieren una creencia. Llegado al extremo, ese requerimiento llega incluso a ser impuesto por la fuerza. No creer en el tirano o en el terrorista significa oponerse a él automáticamente (…) El plano de la incredulidad de la Hiperstición, por otro lado, no necesita de creencias o descreencias. Su fuerza radica en la habilidad de hacerse a un lado del tema sin ignorarlo. La práctica de la Hiperstición implica reconocer la efectividad de una ficción, usarla y, aun así, no creer en ella”.
Nick Land y Anna Greenspan:


Desde aquí, es el momento de Slenderman que, tal y como el autor del ensayo apunta de forma determinante:
Existe porque una vez pensamos en ello, y desde que sabemos que existe ya no podemos dejar de pensarlo”.
O, tal y como afirma su creador, Erick Knudsen, alias Víctor Surge, en una entrevista de octubre de 2011:
Ahora que lo has visto y lo conoces, no se le puede no ver”.
Slenderman, el objeto hipersticioso en sí mismo, es producto de la propia actualidad. En el ensayo, Jota-Pérez reproduce unas frases de Arran James vertidas en un post para el site Synthetic Zerø y titulado Hyperstition is the cure for depression:
Nuestra situación actual, sin embargo, es una en la que la aceleración rítmica de lo tecnológico y lo social ha coincidido con el estancamiento cultural”.
Para Jota-Pérez esto significa que:
algo simplemente verosímil puede convertirse en verificable previa naturalización de su veracidad (…) esto es la Hiperstición, lo hipersticioso, cuando se producen vínculos causales entre el campo semiótico de la ficción y el terreno efectivo de la realidad”.

Otra imagen en la que aparece Slenderman

Con un estilo abigarrado y en muchas ocasiones de una densidad abrumadora, Francisco Jota-Pérez va exponiendo, sobre este trampolín del Slenderman y de la Hiperstición, una serie de ideas relacionadas con este concepto que podemos denominar ciber-filosofía. Una de ellas, son las nuevas etapas por las que pasa y pasará la evolución del hombre, que abandona la era del humanismo, del Antropoceno, de la mano de la aceleración de la información, para entrar en periodo del Capitaloceno, marcado por el paradigma de la “continua emergencia”, un signo de nuestros días.

Y otra imagen más.

Este periodo del Capitaloceno trae de la mano el concepto de Posthumanismo Especulativo, que viene a manifestar que la naturaleza humana será alterada por efecto de la tecnología, lo que desencadenará una mejora en los individuos que culminará en seres de “capacidades intelectuales sobrehumanas” atendiendo al siguiente principio: una inteligencia es producto de otra inteligencia, y una superinteligencia, por tanto, será producto de otra superinteligencia, y esa superinteligencia será capaz de fabricar otra inteligencia todavía mayor… y así, en terrorífica puesta en abismo, alcanzaremos un punto crítico de “no-humanidad absoluta” tras una nueva aceleración tan drástica que dará lugar al nuevo periodo que acabará con el Capitaloceno: el Cthulhuceno.
Cualquiera que tenga familiaridad con el escritor de horror cósmico H. P. Lovecraft identificará en el nombre de esa nueva fase a una de sus criaturas más famosas y monstruosas, Cthulhu. El crecimiento exponencial de superinteligencias acabará con una monstruificación sujeta a las fuerzas tentaculares de la tierra (de ahí, precisamente el nombre de Cthulhuceno).
Dos de las numerosas interpretaciones de la criatura de Lovecraft, Cthulhu:


Así las cosas, el autor ha construido una pavorosa reflexión acerca de nuestro futuro, ese que se nos aproxima en alas de las narrativas de ficción que se tornan en realidades y en una cultura exacerbada del hype. Aunque claro, debemos matizar que el asunto de la noción del espacio-tiempo puede ser “una alucinación”, y que ya no somos capaces de identificar lo verdadero de lo ficticio que nos rodea.
Como ya plantea David Foster Wallace en La broma infinitaJota-Pérez también percibe que nuestra cultura del ocio es uno de los principales pilares mediante los que la nueva realidad hipersticiosa se apodera de nosotros:
El control de las masas a través del entretenimiento: ése es el nuevo totalitarismo”.
Podemos concluir, tras una larga digestión producto del aturdimiento y la enorme carga de información —primorosamente documentada— de este Homo Tenuis, que Slenderman arraiga entre nosotros, nos fascina y horroriza, porque significa “el epítome de todo aquello que no podemos entender”, eso que Jota-Pérez, como poco, intuye muy bien en su ensayo, dando el salto al género del ensayo-terror. Y por eso nos aterroriza leerlo… El futuro que prefigura el autor puede ser de muchas formas, de todo menos tranquilizador.